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Se trata de un estudio publicado en la revista Lancet Psychiatry –del profesor del Hospital Warneford y del Departamento de Psiquiatría de la Univeridad de Oxford, Paul Harrison–, que analizó historias clínicas de 70 millones de pacientes de Estados Unidos, de entre los cuales 62.354 habían sido diagnosticados con COVID-19 entre el 20 de enero y el 1 de abril de 2020, sin necesidad de ser hospitalizados.
Harrison comparó la evolución de dichas personas con la de quienes sufrieron enfermedades diferentes, como gripe, cálculos renales, cálculos biliares, infecciones cutáneas o fracturas. “Encontraron que la probabilidad de que un paciente de COVID-19 fuera diagnosticado con un problema nuevo de salud mental fue 2 veces mayor”, señala el MIT Technology Report. La cantidad de pacientes que recibió por primera vez un diagnóstico de salud mental se concentró entre los 14 y 90 días posteriores al contagio del coronavirus. La mayoría sufrió trastornos de ansiedad, insomnio y demencia.
En el caso de las personas que, antes de sufrir COVID-19, habían manifestado problemas como déficit de atención con hiperactividad, trastorno bipolar, depresión o esquizofrenia, se observó otro fenómeno: tenían un 65 % más de probabilidades de ser diagnosticadas con el coronavirus. “A partir de una amplia red de historias clínicas electrónicas del nivel federal de los Estados Unidos, hallamos que los sobrevivientes de COVID-19 tienen una tasa significativamente más alta de trastornos psiquiátricos, demencia e insomnio. También hallamos que una enfermedad psiquiátrica previa se asocia de manera independiente con un riesgo más alto de recibir un diagnóstico de COVID-19”, afirma la investigación.

COVID Y SALUD MENTAL

Se trata de un estudio publicado en la revista Lancet Psychiatry –del profesor del Hospital Warneford y del Departamento de Psiquiatría de la Univeridad de Oxford, Paul Harrison–, que analizó historias clínicas de 70 millones de pacientes de Estados Unidos, de entre los cuales 62.354 habían sido diagnosticados con COVID-19 entre el 20 de enero y el 1 de abril de 2020, sin necesidad de ser hospitalizados.

COVID Y SALUD MENTAL

Harrison comparó la evolución de dichas personas con la de quienes sufrieron enfermedades diferentes, como gripe, cálculos renales, cálculos biliares, infecciones cutáneas o fracturas. “Encontraron que la probabilidad de que un paciente de COVID-19 fuera diagnosticado con un problema nuevo de salud mental fue 2 veces mayor”, señala el MIT Technology Report. La cantidad de pacientes que recibió por primera vez un diagnóstico de salud mental se concentró entre los 14 y 90 días posteriores al contagio del coronavirus. La mayoría sufrió trastornos de ansiedad, insomnio y demencia.

COVID Y SALUD MENTAL

En el caso de las personas que, antes de sufrir COVID-19, habían manifestado problemas como déficit de atención con hiperactividad, trastorno bipolar, depresión o esquizofrenia, se observó otro fenómeno: tenían un 65 % más de probabilidades de ser diagnosticadas con el coronavirus. “A partir de una amplia red de historias clínicas electrónicas del nivel federal de los Estados Unidos, hallamos que los sobrevivientes de COVID-19 tienen una tasa significativamente más alta de trastornos psiquiátricos, demencia e insomnio. También hallamos que una enfermedad psiquiátrica previa se asocia de manera independiente con un riesgo más alto de recibir un diagnóstico de COVID-19”, afirma la investigación.