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ACTÚA AHORA. El motivo principal por el que decidimos procrastinar es creer que mañana podremos hacerlo, pues entonces sí tendremos las ganas. Sin embargo, estudios demuestran que no somos buenos para predecir de qué forma nos sentiremos en el futuro. En cambio, si actuamos en el momento, la motivación empezará a brotar. Muchos piensan que necesitan sentirse motivados o deseosos antes de hacer algo, pero es al contrario: la motivación llega tras la acción.
QUE NO TE PREOCUPE HACERLO MAL. Probablemente te sientas paralizado antes de comenzar a trabajar en algo porque piensas que necesitas hacerlo de la forma más correcta y perfecta. Un método para combatir esa inseguridad es ser consciente de que, al inicio, te saldrá mal. Si esperas a ser lo suficientemente hábil para hacerlo, terminarás por retrasar cada vez más la acción. 
APRENDE A TOLERAR LA INCOMODIDAD INICIAL. Cuando empezamos a trabajar en una tarea, solemos sentirnos incómodos, aburridos o intimidados. Es por eso que preferimos alejar ese sentimiento y postergar dicho momento. Ello puede llevarnos a un mejor estado emocional pasajero, pero, a la larga, nos sentiremos peor. Lo ideal será tolerar dicha incomodidad inicial para poder abandonar la procrastinación. Recuerda que esa sensación es temporal y que termina por desaparecer una vez que depositas toda tu concentración en el proyecto.
DEJA DE SOÑAR DESPIERTO. Casi la mitad de nuestros pensamientos del día no suelen tener relación con la tarea que tenemos al frente. Para reducir el tiempo que gastas en procrastinar, intenta eliminar las divagaciones y la costumbre de soñar despierto. Mientras más sueñes despierto, ese inoportuno hábito se volverá más difícil de controlar. 
ELIGE TUS EMOCIONES. El poder de nuestra mente puede derivarnos a las emociones que necesitamos para concentrarnos en una tarea. Puedes elegir en qué emoción te quieres concentrar para llegar a tus metas. En lugar de pensar cuánto odias iniciar un proyecto, esmérate en colocar en tu mente el deseo de enriquecerte mental o profesionalmente.

¿CÓMO DEJAR DE PROCRASTINAR?

ACTÚA AHORA. El motivo principal por el que decidimos procrastinar es creer que mañana podremos hacerlo, pues entonces sí tendremos las ganas. Sin embargo, estudios demuestran que no somos buenos para predecir de qué forma nos sentiremos en el futuro. En cambio, si actuamos en el momento, la motivación empezará a brotar. Muchos piensan que necesitan sentirse motivados o deseosos antes de hacer algo, pero es al contrario: la motivación llega tras la acción.

¿CÓMO DEJAR DE PROCRASTINAR?

QUE NO TE PREOCUPE HACERLO MAL. Probablemente te sientas paralizado antes de comenzar a trabajar en algo porque piensas que necesitas hacerlo de la forma más correcta y perfecta. Un método para combatir esa inseguridad es ser consciente de que, al inicio, te saldrá mal. Si esperas a ser lo suficientemente hábil para hacerlo, terminarás por retrasar cada vez más la acción.

¿CÓMO DEJAR DE PROCRASTINAR?

APRENDE A TOLERAR LA INCOMODIDAD INICIAL. Cuando empezamos a trabajar en una tarea, solemos sentirnos incómodos, aburridos o intimidados. Es por eso que preferimos alejar ese sentimiento y postergar dicho momento. Ello puede llevarnos a un mejor estado emocional pasajero, pero, a la larga, nos sentiremos peor. Lo ideal será tolerar dicha incomodidad inicial para poder abandonar la procrastinación. Recuerda que esa sensación es temporal y que termina por desaparecer una vez que depositas toda tu concentración en el proyecto.

¿CÓMO DEJAR DE PROCRASTINAR?

DEJA DE SOÑAR DESPIERTO. Casi la mitad de nuestros pensamientos del día no suelen tener relación con la tarea que tenemos al frente. Para reducir el tiempo que gastas en procrastinar, intenta eliminar las divagaciones y la costumbre de soñar despierto. Mientras más sueñes despierto, ese inoportuno hábito se volverá más difícil de controlar.

¿CÓMO DEJAR DE PROCRASTINAR?

ELIGE TUS EMOCIONES. El poder de nuestra mente puede derivarnos a las emociones que necesitamos para concentrarnos en una tarea. Puedes elegir en qué emoción te quieres concentrar para llegar a tus metas. En lugar de pensar cuánto odias iniciar un proyecto, esmérate en colocar en tu mente el deseo de enriquecerte mental o profesionalmente.