Ramón García, un actor peruano dando cátedra en el extranjero

Ramón García

Aunque muchos solo lo recuerden como Chapana de la serie “Los Choches”, Ramón García es uno de los actores más versátiles y sólidos del medio. Y sigue sumando grandes trabajos en su currículum, sin mucha alharaca: desde su protagónico en la película peruana “La luz en el cerro” hasta la segunda temporada de “The Young Pope”, serie de HBO donde comparte escenas con Jude Law.

Ramón García junto a Jude Law.

Jude Law, el mismo actor de “Alfie” y “Closer”, ahora encarna a Pío XIII, sumo pontífice creado por el director Paolo Sorrentino para la pantalla, que es seducido por los juegos de poder en el Vaticano. En la ficción de HBO lo acompañan estrellas como Diane Keaton, Javier Cámara y James Cromwell. Y allí, en medio de esas figuras del cine de talla mundial, está el actor peruano Ramón García, quien ya lleva más de cuarenta años haciendo cine, teatro, radio y televisión. Es decir, llegó por sus propios (y bien ganados) méritos.

García, que interpreta a un cardenal en “The Young Pope”, debía grabarse para pasar el casting convocado por Sorrentino. Pero él decidió montar casi un cortometraje, donde viste de sacerdote y pasea por una iglesia de Santiago de Surco mientras cae la tarde. Fue elegido para el papel, y en 2015 viajó a Roma para ponerse a las órdenes del director que ganó el Óscar a Mejor Película Extranjera por “La gran belleza”.

Ramón García en el set de “Young Pope”.

Tras el éxito de la primera temporada, que se emitió este año y que la crítica ha considerado como el “House of Cards” versión Vaticano, el actor ha sido convocado para la secuela, que se grabará en 2018. Mientras tanto, en Lima continúa trabajando con la misma dedicación, sin importale si es un papel grande o chico: desde una aparición en la película “Avenida Larco” hasta intervenciones en la telenovela “Mujercitas”. Para él, todos merecen el mismo sudor.

Ángeles y demonios

La carrera de Ramón García se inició en 1975, cuando, tras una noche de juerga intensa, un amigo le exhortó a que hiciera algo con su vida. Perdió a su padre siendo niño y solo cinco años después, cuando tenía catorce, a su madre. Huérfano, ingresó al Colegio Militar Leoncio Prado y se dedicó a “mataperrear” durante los días de franco. Sin norte, su adolescencia y los primeros años de juventud fueron desordenados y caóticos. Hasta que, a los 25, en un acto de lucidez se dijo “basta” e ingresó a estudiar Economía en la Universidad de Lima. Al poco tiempo se cambió a Comunicaciones y luego llevó clases de Teatro en la Universidad Católica.

La energía juvenil y sus demonios internos fueron canalizados en la actuación. Más tarde, querer salvar su matrimonio lo sacó de los excesos y lo introdujo en la militancia católica. Desde hace treinta años realiza trabajo parroquial como parte de una agrupación de franciscanos capuchinos. “No soy un santo varón, ni mi casa es el cielo. Tenemos problemas, como todos, pero nosotros tenemos un acuerdo de amistarnos a los minutos, o en la noche no nos vamos a dormir si antes no nos hemos perdonado”, comparte Ramón.

Ramón García en “La Luz en el Cerro”.

 

De los franciscanos capuchinos ha aprendido a tener paciencia y firmeza cuando debe poner en vereda a alguien que atraviesa el mismo camino que él transitó. Sobre todo, si se trata de alguno de sus estudiantes de los talleres de actuación que dicta en el MALI, en Avansys y en el Taller Estudio de Formación Actoral (TEFA). “El libro que más me sirve para enseñar es mi propia vida, yo les digo cuál es el final del camino que están recorriendo y así les ahorro el cuento”, dice.

El pasado 26 de octubre se estrenó “La luz en el cerro”, la ópera prima de Ricardo Velarde —que aún está en cartelera—, estelarizada por Ramón y actores como Manuel Gold, Emilram Cossío y Stephanie Orúe. Es un thriller que cuenta cómo una oscura leyenda trastoca la vida cotidiana de un remoto pueblo de los Andes peruanos tras la extraña muerte de un pastor. La película fue rodada hace cinco años en los paisajes de Marcapata, entre el Cusco y Madre de Dios.

Aunque las locaciones no eran las más cómodas, Ramón guarda buenos recuerdos de aquella experiencia, pues le permitió interactuar con actores jóvenes, conocer a la población local y hacer frente a condiciones climáticas adversas: filmaron a más de 4000 metros sobre el nivel del mar y con temperaturas que descendían a cero grados durante la madrugada. Pero la pasión del director era algo que abrigaba al elenco. “Me gusta cuando alguien se mete a una aventura y la hace con pasión, como si no existiera otra cosa más en la Tierra”, comenta Ramón. A sus 67 años, ese brío adolescente que expresa en sus declaraciones y trabajos aún lo mantiene activo.

 

Foto abridora: Luna Sibadon
Diego Pereira :